miércoles, 30 de abril de 2008
Inca Garcilaso de la Vega (Cuzco, Perú, 12 de abril 1539 - Córdoba, España, 23 de abril 1616). Escritor e historiador hispanoperuano. "Primer mestizo biológico y espiritual de América", "Príncipe de los escritores del nuevo mundo", son algunos de los apelativos con los cuales se califica a este gran cronista mestizo peruano. Perteneció a la época de los cronistas Post Toledanos, durante el período colonial de la Historia del Perú.
Un escritor peruano insigne de la colonia, supo expresar la grandeza de su herencia nacional Inca en su obra cumbre: Comentarios Reales de los Incas, la cual llegó a ser ulteriormente vetada, en el Virreinato del Perú y Buenos Aires, por la corona española al ser considerada sediciosa y peligrosa para sus intereses[cita requerida], debido al levantamiento de Tupac Amaru II (4 de noviembre de 1780).
Su nombre cristiano de bautismo fue Gómez Suárez de Figueroa. En su exilio autoimpuesto en España lo cambió años más tarde por el de Inca Garcilaso de la Vega.
Tabla de contenidos[ocultar]
1 Biografía
2 Obras
3 Véase también
4 Enlaces externos
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[editar] Biografía
Era hijo del conquistador español capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, de la nobleza extremeña, y de la princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac, emperador del "reino los cuatro suyus" o Tahuantinsuyu (nombre del Imperio Incaico en su lengua nativa Quechua). Gracias a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facción de Francisco Pizarro hasta que se pasó al bando del virrey La Gasca, fue bautizado con los apellidos ilustres del mayor de sus tíos paternos y de otros antepasados que pertenecieron a la casa de Feria; estudió en el colegio de Indios Nobles del Cuzco, el Inca Garcilaso de la Vega recibió en Cuzco una esmerada educación al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él, pero durante sus primeros años estuvo en estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de la nobleza incaica, por ejemplo los hijos del emperador Huayna Cápac: Paullu Inca y Tito Auquí. Accedió pues a la instrucción de los amautas o sabios incas versados en la mitología y cultura incas:
Estas y otras semejantes pláticas tenían los Incas y Pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto, diciendo: "Trocósenos el reinar en vasallaje, etc..." En estas pláticas, yo como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban y me holgaba de las oír, como holgaban los tales de oír fábulas (Comentarios reales, I, 1, 15)
Sin embargo, su padre se vio obligado a abandonar a la princesa inca a causa de la presión de la corona porque los nobles españoles se casasen con damas nobles españolas, y así lo hizo para matrimoniar con Luisa Martel de los Ríos; sin embargo, no lo hizo sin conceder antes a su madre una cuantiosa dote, que le sirvió para casarse con Juan del Pedroche, un soldado peninsular, de la que tendría el inca dos mediohermanas, Luisa de Herrera y Ana Ruiz. Su adolescencia estuvo, sin embargo, ensombrecida por las cruentas guerras civiles del Perú, y él y su padre padecieron la persecución de los rebeldes Gonzalo Pizarro y Francisco de Carvajal. Su padre le tuvo en gran estima, como demuestra el hecho del cariño que le demostró su hijo en sus escritos y el hecho de que le legara en su testamento (1559) tierras en la región de Paucartambo y cuatro mil pesos de oro y plata ensayada para que el joven mestizo cursara estudios en España.
Y fue poco después de morir su padre, a los veintiún años de edad, el 20 de enero de 1560, cuando Garcilaso salió de Cuzco camino de España, emprendiendo un viaje que se mostró particularmente arriesgado desde Ciudad de los Reyes (Lima) hasta Panamá y Cartagena de Indias, para tomar la ruta de los galeones hasta la Habana y las Azores, donde un marinero portugués le salvó la vida antes de llegar a Lisboa. Tras una breve estancia en Extremadura, donde visitó a unos familiares, se estableció en el pueblo cordobés de Montilla donde residía su tío Alonso de Vargas. Luego, en 1561, fue a Madrid a pretender algunas mercedes que se debían a su padre, y allí conoció al conquistador Gonzalo Silvestre, quien le suministraría numerosos datos para su obra La Florida. Desengañado de las intrigas cortesanas (acusaron a su padre no menos que de favorecer al rebelde Gonzalo Pizarro dejándole un caballo que le salvó la vida en una batalla, y tal versión fue apoyada por los cronistas de indias oficiales) pensó en volver a Perú en 1563, pero optó por seguir la carrera militar, como su padre. Abandonó el nombre de Gómez de Figueroa y firmó ya para siempre con el de Garcilaso de la Vega, por el que será más conocido. Como su padre, logró el grado de capitán, y tomó parte en la represión de los moriscos de Granada bajo el mando de don Juan de Austria y, más tarde, combatió también en Italia, donde conoció al filósofo neoplatónico León Hebreo, cuyos Diálogos de amor traducirá. Entre 1570 y 1571 se entera de la muerte de su madre y de su amado tío Alonso de Vargas; este último le adjudicó bienes en su testamento que hicieron que ya en el futuro no se tuviese que preocupar de su sustento y aun disfrutase de cierta holgura. Poco después, el fallecimiento de su tía política Luisa Ponce le hizo relacionarse indirectamente con Luis de Góngora y en Montilla coincidió con Miguel de Cervantes, que recaudaba fondos para la corona. Y parece ser que Cervantes conocía las obras del insigne mestizo: había leído la traducción por Garcilaso de los Diálogos de amor de León Hebreo. Los bienes heredados de su tía acrecentaron aun más su bienestar económico y le posibilitaron entregarse a la cultura. En 1590, muy probablemente dolido por la poca consideración en que se le tenía en el ejército por su condición de mestizo, dejó las armas y entró en religión. Frecuentó los círculos humanísticos de Sevilla, Montilla y Córdoba y se volcó en el estudio de la historia y en la lectura de los poetas clásicos y renacentistas. Fruto de esas lecturas fue la traducción del italiano que el Inca Garcilaso hizo de los Diálogos de amor de León Hebreo, que dio a conocer en Madrid el mismo año de su retiro. Se trasladó a Córdoba en 1591, y se relacionó con algunos doctores, como el jesuita Juan de Pineda, quien le instó a preparar un comentario piadoso de las Lamentaciones de Job. Buscó relaciones de soldados asistentes a la conquista de La Florida y encontró dos, la de Alonso Carmona y la de Juan Coles, que le obligaron a retocar lo que ya tenía escrito sobre Hernando de Soto. En 1605 publicó el resultado en Lisboa con el título La Florida
En 1612 Garcilaso compró la Capilla de las Ánimas en la Catedral de Córdoba, donde su hijo sería sacristán y donde quiere ser enterrado, y fallece cuatro años después, entre el 22 y el 24 de abril de 1616 como fechas probables. En aquella capilla sus albaceas grabaron esta lápida:
El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las Casas de los duques de Feria e Infantado y de Elisabeth Palla, hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida. Tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios reales. Vivió en Córdoba con mucha religión. Murió ejemplar: dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del purgatorio. Son patronos perpetuos los señores Deán y Cabildo de esta santa iglesia. Falleció a 23 de abril de 1616.
El 25 de noviembre de 1978 el rey Juan Carlos hizo entrega de una arqueta conteniendo una parte de sus cenizas que reposan actualmente en la Catedral del Cusco.
[editar] Obras
Sus obras reflejan lo siguiente:
1. Él recibió una educación formal y Europea de primer nivel después de trasladarse a España a una edad no mayor de los 21 años.
2. Su familia materna eran los antiguos gobernantes Incas, y por ello, él describe a los Incas como monarcas benévolos que gobernaban un país donde todos vivían bien alimentados y felices. (Investigaciones posteriores contradicen esta visión utópica de la vida en el incario).
3. A manera de ejemplo, Garcilaso no menciona los sacrificios humanos, una practica ancestral mas antigua que el imperio inca, pero que tambien se dieron en el tiempo de los Incas. No hay manera de saber si su omisión de las cronicas fue intencional para favorecer la imagen de sus ancestros Incas, o si fue mera ignorancia debido a que vivió la mayor parte de su vida en España.
Siguiendo las corrientes humanistas europeas en boga en su tiempo, Garcilaso, el Inca, inició un ambicioso y original proyecto historiográfico centrado en el pasado americano, y en especial en el del Perú. Considerado como el padre de las letras del continente, en 1605 dio a conocer en Lisboa su Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, título que quedó sintetizado en La Florida del Inca. La obra contiene la crónica de la expedición de aquel conquistador, de acuerdo con los relatos que recogió él mismo durante años, y defiende la legitimidad de imponer en aquellos territorios la soberanía española para someterlos a la jurisdicción cristiana. El título más célebre de Garcilaso el Inca, sin embargo, fueron los Comentarios reales, la primera parte de los cuales apareció en 1609, también en Lisboa. Escrito a partir de sus propios recuerdos de infancia y juventud, escuchado directamente de sus parientes, de contactos epistolares y visitas a personajes destacados del Virreinato del Perú, el relato constituye, pese a los problemas de sus fuentes orales y escritas y a las incongruencias de muchas fechas, uno de los intentos más logrados, tanto conceptual como estilísticamente, de salvaguardar la memoria de las tradiciones de la civilización andina. Por esta razón es considerada su obra maestra y se la ha reconocido como el punto de partida de la literatura latinoamericana. La segunda parte fue publicada en Córdoba, en 1617.
[editar] Véase también
Literatura del Perú
Perú
[editar] Enlaces externos
Wikisource
Wikisource en español contiene obras originales de Inca Garcilaso de la Vega.
Biblioteca de Autor El Inca Garcilaso De La Vega en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Mestizaje cosmológico y progreso de la historia en el Inca Garcilaso de la Vega
Origen de un encuentro. Especial sobre La Florida del Inca
Inca Garcilaso de la Vega
Palabras de Su Majestad el Rey Juan Carlos I al depositar en la Catedral de Cuzco las cenizas del Inca Garcilaso de la Vega
Monumentos. Expreso, 25.2.2008
Inca Garcilaso de la Vega
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Inca_Garcilaso_de_la_Vega"
Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno
Edición autógrafa del Primer nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guamán Poma de Ayala.
Edición autógrafa del Primer nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guamán Poma de Ayala.
[editar] Descubrimiento
En 1908, en la Biblioteca Real de Copenhague (Dinamarca), fue descubierto un antiguo manuscrito de 1.180 páginas. Su publicación facsimilar (realizada por el Instituto Etnográfico de París) se hizo años más tarde, en 1936. Este manuscrito, redactado hacia 1615, en español y abundante en ilustraciones, tenía el formato de una carta dirigida al entonces rey de España, Felipe III y es un documento muy valioso que recoge datos sobre el Perú de finales del siglo XVI. El manuscrito (aún se conserva en Dinamarca) está firmado por un tal Felipe Guaman Poma de Ayala, un indio yarovilca, natural de Huamanga. Esta obra, de altísimo valor histórico, tiene un objetivo concreto: retratar la realidad andina y solicitar a la Corona española una reforma del gobierno colonial para salvar al pueblo andino de la explotación, las enfermedades y las mezclas raciales. Es una obra valiente, en la que el autor describe abiertamente su punto de vista en relación con los abusos cometidos por las nuevas autoridades, aunque acepta gustoso su presencia como agentes civilizadores. Puede decirse, además, que la obra tiene una óptica aristocrática y racista: Guaman Poma no ve con justicia el nuevo statu quo, en el que hay antiguos caciques despojados de su autoridad, y nuevos advenedizos, títeres de los españoles, gobernando sobre tierras que no les pertenecen.
No se sabe a ciencia cierta la fecha de nacimiento de Felipe Guaman Poma de Ayala, ni el lugar ni fecha exacta de su muerte, aunque existen indicios que permiten afirmar que nació en San Cristóbal de Suntuntu (Lucanas, Ayacucho) entre 1530 y 1550, si se considera que tenía efectivamente ochenta años en 1615, año en que supuestamente murió.
Se sabe la que la familia de Guaman Poma es de noble origen huanuqueño. En castigo por la rebelión de Illa Túpac (1539-1543), los españoles destinaron a Huamanga a muchos yaros como la familia del cronista, al igual que se hiciera en otra época con los chachapoyas. Esta convivencia bien podría ser el origen del feroz ataque que Guaman Poma hace a los chachapoyas en su Nueva Corónica y Buen Gobierno, así como su visión negativa de los efectos de las mezclas entre comunidades distintas.
El abuelo de Guaman Poma (a veces lo llama bisabuelo) fue Guaman Chaua, una especie de virrey de los yarovilcas, capitán general del Chinchaysuyo y «segunda persona de Topa Ynga Yupanqui como en Castilla el excelentísimo señor Duque de Alva» [...]. Al aprecer, Guamán Chaua habría acompañado al Sapa Inca a las conquistas de Chile y de Quito. También se sabe que fue quemado vivo por las huestes de Francisco Pizarro y Diego de Almagro en el Cusco.
Su padre fue Guaman Mallque, y su madre, una hija menor del inca Túpac Yupanqui, Curi Ocllo. Cuenta Guaman Poma que su padre, durante la batalla de Huarina (1547), salvó la vida del capitán Luis Dávalos de Ayala, natural de Vizcaya, y que por ello éste premió a Guaman Mallque con el honor de llevar y transmitir su nombre (Ayala) a su descendencia. Estos hechos, sin embargo, no se corresponden con otros datos que se tienen sobre el capitán Dávalos de Ayala, quien habría llegado al Perú en 1548, es decir, un año después de la batalla de Huarina.
Tiene, el cronista, pues, dos linajes muy importantes tras de sí: el de los yarovilcas de Huánuco y el de los incas del Cusco. Con estas credenciales de presentación y con su conocimiento de ciertos códigos de la época, Felipe Guaman Poma de Ayala puede hacer un retrato convincente y de fácil lectura para su destinatario, el rey de España.
[editar] Cómo aparece en Dinamarca
El historiador peruano Raúl Porras Barrenechea piensa que la ruta que siguió este manuscrito tiene que ver con la persona del embajador de Dinamarca en la corte española (1650-1655 y 1658-1662), Cornelius Pedersen Lerche, quien habría enviado el documento a la corte danesa.
Mucho se ha dicho sobre Guaman Poma desde el descubrimiento del texto, a principios del siglo XX. Con los años, las suposiciones e hipótesis sobre la vida de este autor y sobre la autoría misma del libro han sido descartadas o confirmadas.
Lo que hoy se sabe sobre el autor, gracias a los datos de un documento hallado en 1991 (expediente Prado Tello), es que Guaman Poma tuvo un litigio contra los chachapoyas por la propiedad de unas tierras en el valle de Chupas (Huamanga). Además de este expediente, al salir a la luz la Compulsa de Ayacucho, la sentencia contra Guamán Poma, se confirma la desilusión que sufrió Guamán Poma, respecto del sistema jurídico de la colonia.
[editar] Los documentos Miccinelli
Por otra parte, en el IV Coloquio de Etnohistoria de Lima, la profesora Laura Laurencich Minelli, de la Universidad de Bolonia, presentó un documento hallado en Nápoles a principios de los años 1980. Se le dio el nombre de documentos Miccinelli, por ser Clara Miccinelli quien encontró el manuscrito en 1985. Según dicho documento, Guaman Poma habría prestado su nombre para ocultar la verdadera identidad del autor de la Nueva Corónica y Buen Gobierno: el jesuita mestizo peruano Blas Valera, conocido por las referencias que de él hace el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas. El motivo para ocultar el nombre del verdadero autor habría sido el temor al escándalo que hubiera supuesto para la Corona en que un jesuita hiciera las graves denuncias que se encuentran en la Nueva Corónica y Buen Gobierno. Sin embargo, la veracidad de los documentos Miccinelli y de la supuesta autoría de Blas Valera fue cuestionada por los especialistas, quienes hallaron suficientes contradicciones para rechazarlo; entre ellas, el uso de términos que no se corresponden con el castellano del Perú de comienzos del siglo XVII y el hecho de que Blas Valera dominaba el aymara y no el quechua.
[editar] Cambio de valoración en Felipe Guaman Poma de Ayala
Guaman Poma de Ayala se retrata a sí mismo como un viajero ya anciano «de ochenta años», que ha pasado las últimas décadas recorriendo los reinos del Perú y recogiendo información para su obra. Entre sus actividades, el cronista acompañó como intérprete al clérigo Juan de Albornoz, en la campaña de la extirpación de movimiento Taki Unquy (1560). En un principio, el cronista huamanguino estuvo de acuerdo con la civilización del mundo andino. Pero a partir de 1606, muerto el arzobispo de Lima, Toribio de Mogrovejo, el nombramiento de Francisco de Ávila como inspector de idolatrías supuso un cambio en la valoración que Guaman Poma tuviera sobre la extirpación de idolatrías. Francisco de Ávila (Cusco, ¿1573?-Lima, 1647) y su campaña representaron los métodos más violentos que sufrieron los andinos hasta entonces; la severidad de esta política causó un cambio profundo en la valoración del cronista Guamán Poma sobre la conquista.
En medio de una sociedad profundamente corrupta por la mala administración, que despojaba de sus derechos a los legítimos dueños de las tierras, Guaman Poma tuvo un héroe religioso y literario muy cercano a él: Fray Luis Jerónimo de Oré, un franciscano criollo de Huamanga, autor del Symbolo Catholico Indiano, cuya familia seguramente estuvo en contacto cercano con la de Guaman Mallque de Ayala. La influencia de Luis Jerónimo de Oré en Felipe Guaman Poma de Ayala no sólo fue literaria (el cronista usó parte del "Symbolo Catholico Indiano" en su obra): ambos fueron devotos de fray Luis de Granada, ambos concibieron sus obras como medios para adoctrinar en la fe.
Recientemente se han hecho nuevos descubrimientos sobre la obra de Guamán Poma, debido a la labor de estudiosos como Rolena Adorno profesora de la Universidad de Yale, quién asumió la tarea de digitalizar la obra junto con berenice campbell
[editar] Enlaces externos
El primer nueva corónica y buen gobierno - Versión digital de la Biblioteca Real de Copenhageue.
El devenir caótico en Nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala
La construcción de la historia
Los documentos Miccinelli
Rolena Adorno, reconocida investigadora de la obra de Guaman Poma.
Oganización de ayuda al desarrollo en Cusco (Peru)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Guam%C3%A1n_Poma_de_Ayala"
Categorías: Escritores del Perú Escritores en español Cronistas del
http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Guaman_Poma_de_Ayala
lunes, 14 de abril de 2008

José Luis Ayala Olazával y su nueva obra literaria “El Libertador entre el amor y la guerra”
Fernando Chuquipiunta Machaca
Cada cierto tiempo, las casas editoriales se entusiasman y concretan de lanzar un novísimo libro al mercado de la Literatura, en este caso, (Ediciones San Marcos, Lima, 2007) publicó un significativo libro: “El Libertador entre el amor y la guerra”, cuyo autor es José Luis Ayala Olazával, reconocido miebro de la Generación del 70, y uno de los escritores más notables de la Literatura Peruana Contemporánea.
Es sobre todo un literato andino que ha buscado plenamente en sus libros un distinto lenguaje y diferentes campos semánticos.
Pero, vayamos por partes. El libro es una narración sui géneris que debido al tema, estructura y propuesta literaria está destinada a suscitar un inexplicable interés en el lector, sobre todo no es un solo libro, son varios a la vez. Como se refiere especialmente al Libertador Simón Bolívar durante su campaña libertaria en el sur de Guayaquil, por otra parte, reúne la magia y cautivante historia en siete maravillosos capítulos. Veamos: El capítulo uno: El Libertador bajo el mágico sol de Quito/ Los cautivantes ojos de Manuelita Sáenz/ Fragor de las batallas y añoranza por Bogotá/ No todos los caminos van a dar al mar. El capítulo dos: Guayaquil, vértigo y eje del universo/ Odio de Canterac y la guerra sucia en los Andes/ Terror y muerte en el reino de Carratalá/ América no será igual después de Guayaquil. El capítulo tres: Ausencia de San Martín y el primer golpe de Estado/ El pueblo recibió a Bolívar. Increíble acción de Torre Tagle/ De la Riva Agüero y otras cartas en clave/ Alucinaciones y diálogo con la muerte en Pativilca. El capítulo cuatro: El Libertador en la cumbre de Junín y el Universo/ El Libertador en Lima y en la hoguera del odio sin fin/ Sucre, el guerrero en la morada de las almas/ La batalla final y las voces del tiempo/ Capitulación de España y destino de los vencedores. El capítulo cinco: Berindoaga y el juicio a José de la Riva Agüero/ Sánchez Carrión y asesinato de Monteagudo/ La sombra de Monteagudo más allá de la muerte/ Jeannette y el millón de pesos no pagados. El capítulo seis: Bolívar en el Cusco y los celos de Gamarra/ Los hacendados y la voz de Choquehuanca/ Asombro ante el Titicaca y el Conde de Lemos/ Luna del Tiahuanaco, vientos del Brasil y Potosí. El capítulo siete: José Costas, hijo de Bolívar y la niebla del Callao/ Viaje del jinete inmortal al final del tiempo/ Travesía del Libertador para no volver más/ El divino hombre herido que se fue a caballo.
Ahora bien, José Luis Ayala ha realizado un estupendo trabajo, así mismo, enfatiza el sello amoroso de la musa y causa de su delirio Manuelita Sáenz, después todo será una dulce y arma vorágine de amor sin fin y guerra. De igual manera en él se proyecta a lo largo de su obra la imagen idílica, pese a la investigación que tuvo y ha de tener más adelante, el autor trasluce una aguda y muy acertada cala en su enigmática personalidad. De todos modos, el libro es un atractivo asedio desde el punto de vista recreativo, en cambio, para tratar de entender y comprender las valiosas páginas de este libro, se necesita “de un goce analítico”. Obviamente, este libro es factible de múltiples lecturas, también su materia de búsqueda literaria lo usarán más de un centenar de críticos que autopsian a diario a los vivos, de eso no nos cabe la menor duda. Dicho de otro modo, esta magnífica (Cronivela/antilaveno) es el retrato de una historia desconocida, una imagen inquietante extraída del otro lado del espejo, lo mismo que, un acopio de datos, de informe, de testimonios, llevan al autor a novelar y decantar el episodio más agraciado del cielo.
Por todo ello, José Luis Ayala, al parecer se ha guiado esporádicamente de un extenso poema llamado: Canto a Bolívar, nada menos ni nada más, pertenece al poeta José Joaquín Olmedo. De forma similar y conclusa la cronivela misteriosa, estruendosa y empapada de sortilegios, es reunida en un vasto plan de narrativa, aunque azoradamente por la extensión, no deja de revelar la grandiosidad del espíritu brioso de cada ser , del poder andino, y a propósito de sacralizar el patrimonio de la justicia, esta nueva obra literaria nos ayudará bastante y sabremos la infalible odisea de Simón Bolívar.
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